El Reloj

Oscurece otro día sin nada reseñable,
respiro, entrecortadamente, mientras
una falta de emociones me ahoga,
la emoción de la tristeza no, ella
es  siempre mi compañera.
Cuento los segundos uno a uno
mirando a la nada, o a un reloj
que solo existe en mi mente.

                                Tic.
Tac.

Casi puedo sentir la aguja moverse
desgarradoramente por las paredes,
paredes de hormigón en mi mente
que impiden penetrar cualquier
halo de luz que arrastre tal tristeza.
El reloj marca cualquier hora,
no importa, pero sigue incesante.

Tic.
                                  Tac.

Y la aguja va arrastrándome, en
un giro eterno que no se detiene,
ojalá se detuviera, lo justo para
escapar de este círculo infinito,
solo necesito un segundo, y quizás,
evadiría esta tristeza que me agota,
solo un segundo…

Ojalá dejara de darle cuerda.

Comentarios