Una gota de rocío bajo el sol del amanecer
recorre una verde hoja y en el río va a caer,
río de cristalinas aguas donde el lince va a beber
donde viven libremente, ranas y algún que otro pez.
Río que con sus aguas, hace al campo florecer
y que al acabar su vida con el mar se va a ver.
Mares eternos, donde la vida se ha creado
donde la vida aun sigue en estos mares salados,
la belleza los inunda desde el fondo hasta la orilla
desde una ballena blanca a una simple sardinilla.
Mares embravecidos, Mares encolerizados
son sus inmensas olas, un aviso de cuidado...
Todo esto y mucho más esconde nuestro planeta,
pobre del que no sepa apreciar tanta belleza
y solo vea capital donde hay naturaleza,
pues ese si que es un animal al que debemos exterminar.
Impidamos que algún día no vaya ya el lince a beber,
que ese agua corrompida ya no acoja ningún pez.
No dejemos que en la mar ya no canten las ballenas
ni que en la gran sabana ya no rían más las hienas,
crees que no te afecta que tu vida seguirá igual,
que triste será ese día en el que la golondrina no volverá,
cuando en la montaña del Teide ya no se pueda apreciar
el bosque de Laurisilva con el que solías soñar.
Si te despiertas un día y al ruiseñor no oyes cantar
igual es demasiado tarde para la Tierra salvar,
mejor despiértate hoy y ponte por ella a luchar.
Jonathan Corral Sanchez
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