Almas en pena, almas sin pena,
que solo ven de la vida
lo que les permite la anteojera
sin poder descubrir que
más que vida es una condena.
sin poder descubrir que
más que vida es una condena.
Almas frías, almas de hielo,
que han sido apresadas
entre unas fuertes cadenas
que impiden la rebeldía
contra este injusto sistema.
Cuerpos sin corazón, cuerpos descorazonados,
fueron estos arrancados
por miserables sin pudor
que solo nos dejaron
codicia, odio y temor.
Este es el mundo que debemos de cambiar,
salvaremos nuestras almas
y nuestros corazones,
nos quitaremos las anteojeras y
al enemigo identificaremos,
que todo su helado mal
hemos de hacerle pagar.
¡Que empiecen ya a temblar!
Jonathan Corral Sanchez
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